¿Qué son prácticas agrícolas sostenibles?
Las
prácticas sostenibles permiten reducir el impacto de la agricultura sobre el
ambiente y aumentar su capacidad de adaptación al cambio climático, lo que a su
vez contribuye a reducir la pobreza rural y a aumentar los niveles de seguridad
alimentaria.
Entre
las prácticas sostenibles –señalan los autores- se inscriben la rotación de
cultivos, los sistemas motocultivos, el uso de cultivos de cobertura, los
sistemas de labranza cero y de labranza reducida, el manejo integrado de plagas
(MIP), los sistemas agro-pastoriles, las prácticas agroforestales sostenibles y
la agricultura de precisión, entre otras.
En ese sentido, el trabajo señala que nuevos modelos productivos y una reforma profunda de la agricultura y de los sistemas agroalimentarios son necesarios si América Latina y el Caribe quiere aprovechar mejor la transformación tecnológica global que se está produciendo en todos los sectores.
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Prácticas agrícolas sostenibles que marcan la diferencia
Agricultura de conservación
La
agricultura de conservación es una práctica agrícola sostenible que implica
minimizar la perturbación, reducir la erosión y aumentar la biodiversidad del
suelo.
La
agricultura de conservación se enfoca en tres aspectos principales: el suelo,
el agua y la biodiversidad. Algunas de las prácticas agrícolas de conservación
incluyen la siembra directa, la rotación de cultivos, la utilización de
cultivos de cobertura o la gestión integrada de plagas y enfermedades.
Agricultura orgánica
La
agricultura orgánica es una práctica agrícola sostenible que no utiliza
productos químicos sintéticos, como fertilizantes y pesticidas, en la
producción agrícola.
En
cambio, se utilizan prácticas de cultivo que se centran en la mejora de la
salud del suelo y la biodiversidad, incluyendo la utilización de compost y
abono orgánico, la rotación de cultivos y el control biológico de plagas y
enfermedades.
Agroforestería
La
agroforestería es una práctica agrícola sostenible que combina la producción
agrícola y forestal en el mismo sistema de producción. Esta práctica agrícola
puede mejorar la salud del suelo y la biodiversidad, reducir la erosión y
mejorar la eficiencia en el uso del agua.
Algunas
prácticas de agroforestería incluyen la plantación de árboles frutales o
madereros en campos de cultivo, la utilización de árboles para proporcionar
sombra a las plantas o la utilización de la biomasa de árboles para producir
energía.
Manejo integrado de plagas
El
manejo integrado de plagas es una práctica agrícola sostenible que implica la
utilización de una variedad de técnicas para controlar las plagas y
enfermedades en los cultivos.
Estas
técnicas incluyen la utilización de cultivos de cobertura, la rotación de
cultivos, la utilización de insectos benéficos, la selección de variedades de
cultivos resistentes a plagas y enfermedades, y el uso mínimo de pesticidas.
Agricultura de precisión
La
agricultura de precisión es una práctica agrícola sostenible que utiliza la
tecnología para monitorear y controlar la producción agrícola de manera más
precisa y eficiente.
La
agricultura de precisión puede incluir la utilización de GPS para mapear y
monitorear el rendimiento de los cultivos, la utilización de drones y sensores
para monitorear el crecimiento de los cultivos y el uso de sistemas de riego de
precisión para administrar el agua de manera más eficiente.
Cultivos resistentes a la sequía
La
sequía es un problema cada vez más común en muchas partes del mundo, lo que
puede ser una gran amenaza para la producción agrícola.
Los
cultivos resistentes a la sequía son una práctica agrícola sostenible que
implica la utilización de variedades de cultivos que pueden resistir
condiciones de sequía sin una disminución significativa en el rendimiento.
Estos cultivos se han desarrollado a través de la selección de variedades de
plantas que pueden sobrevivir en áreas con lluvias escasas o irregulares.
Rotación de cultivos
La
rotación de cultivos es una práctica agrícola sostenible que implica el cultivo
de diferentes cultivos en una misma área en diferentes años.
La
rotación de cultivos ayuda a mantener la salud del suelo y reduce la erosión al
permitir que el suelo se recupere después de que se ha agotado de nutrientes
específicos. Además, la rotación de cultivos puede reducir la presencia de
plagas y enfermedades al evitar la propagación de enfermedades y reducir la
acumulación de plagas específicas.
Agricultura de subsistencia
La
agricultura de subsistencia es una práctica agrícola sostenible que se utiliza
en muchas comunidades rurales de todo el mundo. Esta práctica agrícola implica
la utilización de técnicas de cultivo sostenible para producir alimentos para
consumo local y no para el mercado.
La
agricultura de subsistencia puede mejorar la seguridad alimentaria de las
comunidades rurales al garantizar que tengan acceso a alimentos frescos y
nutritivos.
Utilización de abonos orgánicos
Los
abonos orgánicos son una práctica agrícola sostenible que implica la
utilización de residuos de origen orgánico, como estiércol, compost, y restos
de plantas para mejorar la fertilidad del suelo.
Los
abonos orgánicos son una alternativa a los fertilizantes sintéticos y pueden
mejorar la salud del suelo y reducir la erosión.
la importancia de la seguridad alimentaria
La seguridad alimentaria: la desinfección de los alimentos
La
seguridad alimentaria es de vital importancia, ya que el consumo de alimentos
contaminados es perjudicial para la salud. Uno de sus procesos principales
consiste en realizar una correcta limpieza de los alimentos con tal de asegurar
su desinfección y la eliminación de materiales contaminantes.
Los
materiales desinfectantes más efectivos y utilizados en la industria son: el
cloro, el dióxido de cloro y el ácido peracético.
El cloro
Los
compuestos del cloro son empleados para la eliminación de las bacterias y la
desinfección en el lavado de productos frescos. Algunos ejemplos de su
aplicación son la desinfección en el tratamiento del agua, el lavado de frutas
y verduras, y la desinfección del entorno de procesamiento de alimentos.
El dióxido de cloro
El
dióxido de cloro es un desinfectante de gran eficacia que se ve poco afectado
por el pH y la materia orgánica. Sin embargo, también puede generar
subproductos de desinfección dañinos, como el clorito
El ácido peracético
El
ácido peracético en la desinfección de alimentos tiene mucha efectividad contra
un gran espectro de microbios y aparece activo cuando la carga de materia
orgánica es alta, incluso a bajas temperaturas.
Aplicación de los desinfectantes en los alimentos
Una
mala dosificación de los desinfectantes en los alimentos podría tener un pésimo
efecto en el proceso de desinfección y comprometer la seguridad del alimento.
En este sentido, una dosificación insuficiente puede afectar a la seguridad del
producto, mientras que una dosificación excesiva del desinfectante puede
derivar en un uso innecesario y costoso, así como un peligro para la salud. Por
esta misma razón, resulta fundamental comprobar que la desinfección ha
resultado óptima.








